Querido Dios: Como bien sabes, tu que todo lo conoces, estoy en un nuevo lugar. Vivo en un hospital en la Unidad de Rehabilitación Psiquiátrica o algo similar. Se que tu estás a mi lado en la medida de que te pienso y te siento porque no eres una creación mía porque bien sabes que no puedo sentir al Dios de mi infancia, en ese ser todopoderoso y amoroso. Y también sabes que te necesito aunque no quiera saber nada de tí, aunque no te sienta o no te piense, aunque esté inmersa en mis emociones... Es duro vivir aquí pero este es ahora mi lugar. Estoy en una biblioteca y posiblemente haya más momentos en los cuales me ponga a escribirte.
Tal vez te apetezca saber más de mi vida en este nuevo sitio pero ahora no es el momento. La pregunta que tengo hoy y que quiero tratar contigo hoy es si este nuevo lugar de residencia me supone una nueva vida o tal vez es la mera continuación de la vida que he estado viviendo hasta ahora. Parece que es un lugar al que he llegado por la mera lógica de mi vida. Creo que lo que es una oportunidad que me ha brindado la vida para recuperarme en un entorno protegido. Poco importa si es una nueva vida o es una mera continuidad lo importante es que estoy haciendo aquello que creo que he de hacer en este momento de mi vida. En ocasiones pienso en qué será de mí cuando salga de aquí y no hay respuesta por lo que me siento bloqueada y desesperada. La respuesta vendrá a su debido tiempo.
Ahora he de centrarme en conseguir descubrir los pensamientos que generan mi llanto. Y es que sigo llorando.
Mi querido Dios yo se que estás a mi lado porque tu eres yo y yo eres tú aunque a veces no te sienta o no te piense. Escribirte es un placer inmenso porque es un dejarse llevar y sacar fuera lo que llevo dentro. No importa la calidad del escrito tan solo el sentirme, el sentirte.
Te quiero, tuya:
Nuria
No hay comentarios:
Publicar un comentario