Querido Dios: Se que las fantasías pueden ser muy
dañinas pero llevo unos días fantaseando con una. No puedo quitármela de la
cabeza. Por este motivo me he decidido a contártela. Tengo la sensación de que
cuando sea capaz de describirla con todo detalle dejará de importarme…
Tengo
muchas versiones y esta es la última que se he ha ocurrido. Voy a escribirte
contándotela.
Se que
en muchas ocasiones he sufrido mucho por las fantasía pero quiero asumir este
riesgo.
Tuya:
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