7 de agosto de 2014
Querido Dios: Acabo de darme un atracón de comida, he comido
si control durante un rato. He terminado con una sartén llena de patatas fritas
y un huevo. Y ¿ahora qué? No puedo seguir haciéndome daño de esta manera y
además para más inri me he tomado un tranquilizante de la medicación de mi
padre. No puedo con esta agonía. Lo estoy pasando fatal y parece que no hay salida.
Estoy cansada de esta puñetera vida y no estoy poniendo los
medios para salir. Tal vez lo que haga es hundirme más y más. Por lo menos hoy
no he vomitado. Me voy a intentar controlar para no hacerlo. Y todavía quedan
unos días para conocer el centro de rehabilitación y otros más para ingresar.
Tal vez el no salir de casa en todo el día haga que me
sienta peor pero es que no tengo ganas de nada. Hoy ni siquiera me he centrado
en hacer ganchillo.
Tengo un problema con la comida y es incontrolable. No puedo
parar de comer y cuando estoy sola es mucho peor.
Querido Dios ¿llegaré a sentir que mi vida tiene sentido? Sé
que mi vacío no puede ser llenado de ninguna manera porque es un pozo sin fondo
pero ¿puedo vivir centrando mi atención a otro punto? Puede que no desaparezca
pero podría aprender a controlarlo.
Siento que me he abandonado casi por completo. Por mi parte
no hago casi nada, apenas tengo iniciativa. Es que ni siquiera me ducho. Estoy
agotada de vivir así pero no me esfuerzo en cambiar nada. Espero que me sirva
de algo el centro de rehabilitación. Es como si mi vida se haya quedado
estancada y haya puesto la esperanza en recuperarme fuera, en ese centro. Ellos
me van ayudar me digo a mí misma pero yo he de poner la voluntad y hacer. Y
ahora sin que me fuerce mi madre no soy capaz de hacer nada. Es que no quiero
seguir viviendo, al menos así no.
Querido Dios ¿qué me queda o qué tengo tras darme un
atracón? Creo que lo único que tengo en estos momentos es un sentimiento de
impotencia pero el alivio apenas ya aparece. Antes al menos me sentía mejor. Y
no quiero vomitar porque sé que es adictivo y no quiero tener otro problema más. Tal vez una
siesta me haga sentir mejor, no lo sé.
Por otro lado la he liado tomándome un ansiolítico de mi
padre es algo que no debería haber hecho pero es que lo necesitaba de veras,
esta es mi excusa. Lo que tendría que haber hecho era haberme duchado y haberme
ido a dar un paseo. Y así me hubiera sentido mucho mejor. Pero hay algo que me
impide salir a la calle al menos sola. Es una especie de miedo que no tiene
mucha explicación pero que aquí está.
Estoy sintiendo tranquilidad, algo así como si no hubiera
nada a mi alrededor, algo así como que nada importara y no hubiera ninguna
preocupación. Puede ser la comida que me haya relajado y haya cumplido su
propósito o puede ser la pastilla. Son las ocho y media y no me puedo acostar todavía
porque mamá me tiene que preparar las pastillas de la noche pero con mucho gusto me iría a la cama y me levantaría tan
sólo para ir al váter y para comer y tomar la medicación hasta el lunes por la
mañana. ¿Qué conseguiría con ello? Evadirme de la realidad y olvidarme de todo
lo que me rodea porque no quiero saber de nada ni nadie. Y todo porque duele
demasiado ver como mi vida está estancada y tengo tan pocas posibilidades de
mejorar. Es complicadísimo que encuentre un trabajo, es muy difícil poder vivir
fuera de la casa de mis padres, es prácticamente imposible que encuentre pareja
estable por mi enfermedad…Estas son las tres cosas que más me preocupan en este
momento. Mi enfermedad hace que sea complicado encontrar trabajo, si no tengo
trabajo no me puedo emancipar. Además no puedo vivir solo porque si la lío
cuando estoy unas horas solas comiendo sin control ¿qué podría llegar a hacer
si viviera sola? Y ¿quién va a querer tener una pareja con una enfermedad
metal? Y luego está el sueño-locura de ser madre que es un despropósito de tal
magnitud que ni siquiera lo he mencionado antes porque ya lo tengo
superdescartado en la lista de mis sueños, en la lista de mis aspiraciones. Y
es así porque ¿cómo voy a ser capaz de cuidar a alguien si no soy capaz de
cuidarme a mí misma. Cuando llegara a la adolescencia seríamos personas en la
misma etapa de la vida. Porque tengo la sensación de que no la he superado. Y
difícilmente la puedo superar si sigo viviendo en casa de mis padres.
Y después del atracón ¿qué?, ¿qué me espera? Pues nada más y
nada menos que estar en la misma situación que antes que el atracón pero con
una sensación de descontrol.
Querido Dios he decidido que me voy a duchar y luego ya veré
que hago.
Gracias por estar a mi lado a pesar de ser un puto desastre.
Tuya
No hay comentarios:
Publicar un comentario